Pintando el sonido (Levante, 15.12.2015)

A sus 17 años, Jacobo Christensen Fabuel, lleva más de un lustro asombrando por varios motivos: aporta un sonido -¡qué sonido!- fluido y luminoso que, sin duda, ampliará con el tiempo, para adentrarse en las más exigentes obras. Su destreza técnica, fruto de la comprensión de la enseñanza de sus profesores, le da libertad absoluta para desengranar piezas sobre las que vuela sin perder de vista el centro de gravedad que debe de sujetar a todo intérprete.

En un acto multidisciplinar (videoclip, rapsoda y bailarinas incluidas), el violinista ofreció alguna de las piezas de su primer CD, junto al pianista vasco Carlos Apellániz. Christensen comenzó con dos standards de Kreisler: Liebesleid y Liebesfreud, en los que el arco parecía más un pincel dada la plasticidad plasmada en tan pocos minutos.

Rivalizar con el original de las Siete canciones populares de Manuel de Falla es siempre un lance. El violinista ruso Pavel Kochanski realizó el arreglo. Christensen tiene la ventaja de “jugar en casa” con esas pequeñas grandes joyas, en cuya asimilación no habrán sido nimios los consejos de la guía materna, conocedora del estilo y el garbo de esas piezas. Del mismo compositor, recreó la Danza nº1 de La vida breve, con dos garbosas bailaoras sobre el escenario.

De orfebre habría que calificar su versión de los Aires gitanos op.20 de Sarasate, pieza casi intransigente ante la cual el artista aportó templanza, sutilidad y precisión sin caer en cliclés habituales. Hizo que el público mantuviera la respiración en los 4 movimientos de la obra donde sería difícil optar por la maestría técnica o la convencida expresividad de cada frase.

Carlos Apellániz, siempre seguro, es su pianista de cabecera y ello confirma la complicidad entre ambos. Lo sigue con mimo, al quite de cualquier rubato, equilibrando su parte a la sonoridad del violín y controlando las dinámicas. Gran, enorme éxito que culminó en apoteosis con la Andaluza de Granados y Por una cabeza, de Gardel. ¡Y todo de memoria!

Por José Doménech Part, 15.12.2015 | Descargar en PDF