biografía

breve

Jacobo Christensen comienza a sostener un violín cuando todavía no ha cumplido los tres años. Estudia con C. Roig, V. Balaguer y M. Spivak. Recibe también lecciones de S. Ostrovsky, B. Belkin, I. Gitlis, A. León Ara y V. Vassilev. Se forma musicalmente con el compositor J. Debón y, actoralmente, con A. Carvallo. Estudia dirección con el maestro C. Soler. Actualmente es alumno del catedrático Zakhar Bron en la Escuela Superior de Música Reina Sofía de Madrid.

Ofrece conciertos desde temprana edad y en 2013 realiza su primera interpretación solista con orquesta debutando el Concierto en re menor de Tartini programa repetido en Ginebra y Solsona. Ese mismo año obtiene el Primer Premio en el Concours International de Jeunes Musiciens Crescendo de Ginebra, Concurso Internacional de Violín Pozuelo de Alarcón (Madrid), Festival AIMS de Solsona (Lleida) y el III Concurso para Jóvenes Intérpretes de Canet (Valencia).

Calificado por la crítica como “más que un prodigio” tras su interpretación del Concierto de Mendelssohn, con tan solo 14 años, junto a la Orquesta de Valencia en el Palau de la Música de su ciudad, Jacobo ofrece conciertos en San Miniato y Siena (Italia), Skive, Thisted, Nykoebing, Thise (Dinamarca), Ginebra (Suiza) y distintas ciudades españolas. En 2015, realiza una gira de conciertos en California y, en diciembre, registra su primera grabación discográfica para el sello GadGad Music. En agosto del 2017, toca en Pinggu (China). Además de recitales acompañado al piano y conciertos de música de cámara, interpreta el Concierto para dos violines de Bach, Concierto en sol menor de Bruch, Concierto de Tchaikovsky y Las Cuatro Estaciones de Vivaldi. Ha tocado bajo la dirección de maestros como C. Soler, O. Díaz, J. Carewe, P. Rus, R. Casero, S. Ostrovsky, B. Fernández, S. Sebastià o D. Abad, entre otros.

En marzo de 2019 obtiene el Premio de Interpretación Sociedad de Conciertos de Alicante y en abril resulta ganador del II Certamen de Joves Solistes de la JORVAL.
Próximamente realizará una gira interpretando el Concierto para violín de J. Sibelius en re menor dirigido por Pablo Rus.

la música

belleza, arte y vida

Siento gran escepticismo al reflexionar sobre qué significa para mí la música. La pregunta sería, más bien, qué no significa. 

La música se enfrenta, como todo arte, a un eterno oxímoron, a la armonía obtenida de la simbiosis de conceptos radicalmente opuestos.

¿Acaso no puede la música ser alegre y triste, casi al mismo tiempo?¿aburrida y estimulante?¿agradable y desagradable?¿naif y madura?¿minimalista y elaborada?

Por esto, preferiría definir la música como el diálogo entre sonido y silencio. Si bien es una respuesta ambigua, no la considero vacua; pues es a menudo la vida misma el compendio, más o menos equilibrado, entre presencia y ausencia. 

Lo que signifique la música para mí, no es importante, pues ella existe por sí misma. Su belleza es aquello que radica en nuestro oído, el de cada uno de nosotros: lo que la “humaniza”, transformando ese diálogo entre sonidos y silencios en arte, el arte al que dedico mi vida.